miércoles, 25 de febrero de 2015

NOSOTROS ¿Y? LOS OTROS

Para completar las lecturas de la primera quincena de febrero terminé de leer, después de  bastante tiempo, el libro de Hannah Arendt  “Eichmann en  Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal”.
Me permitió reflexionar sobre las decisiones que tomamos, sobre el porqué hacemos lo que hacemos, el papel de nuestro país en el contexto internacional (inmigraciones, extradiciones, nacionalizaciones), el compromiso con las causas injustas, la defensa de los derechos –propios y ajenos-, la inutilidad-crueldad-aberración-injusticia-etc-etc. de las guerras.

Transcribo un par de frases cortas: “SOBREHUMANAMENTE INHUMANOS” y las últimas palabras de Eichmann: ¡VIVA ALEMANIA! ¡VIVA ARGENTINA! ¡VIVA AUSTRIA!

domingo, 15 de febrero de 2015

1º QUINCENA DE FEBRERO: RETRATO DE UNA DAMA DE HENRY JAMES

Volví a Henry James con una novela que me paseó por muchos lugares de Europa, principalmente Londres, Florencia y Roma, y me permitió seguir la vida de la protagonista, en una sociedad con escasos lugares para una mujer independiente. ¡Cuánto hemos logrado!
La novela da pie para analizar muchas y muy diversas cuestiones: la férrea tradición europea, el patriotismo norteamericano, la situación de la mujer, el matrimonio como una institución social con muchas más finalidades que dar marco legal a una convivencia, la mujer y el dinero, la amistad, la renuncia altruista...
Me voy a centrar en dos cuestiones que más que nada me llamaron la atención (no son ni más ni menos importantes que otras, mi elección es puramente caprichosa): la relación de las personas con las cosas y la felicidad.
Con respecto al primer punto me encontré con un diálogo entre la protagonista Isabel y madame Merle, un personaje por momentos nefasto que en realidad es muy digno de lástima, donde creo entrever, quizá con mi gran imaginación, una luz sobre lo que en la actualidad es el consumismo.

- …no existe el hombre ni la mujer totalmente aislados, y cada uno de nosotros está constituido por un puñado de pertenencias. ¿Qué constituye nuestro propio yo? ¿Dónde empieza y dónde acaba? Parece desbordarse en todo lo que nos pertenece y luego volver a retraerse. Yo sé que gran parte de mi misma está en los vestidos que me gusta ponerme. Siento un gran respeto por las cosas. Para los demás, el propio yo es cuanto una expresa: la propia casa, el mobiliario, la decoración, los libros que lee y los amigos que tiene… todo eso expresa la personalidad de una.
- No estoy de acuerdo con usted –dijo-, pienso precisamente todo lo contrario. No sé si lograré  expresarme bien a mí misma, sino que todo constituye una limitación, una barrera, muchas veces completamente arbitraria. Es indudable que los vestidos que me gusta ponerme, como usted dice, ni me expresan ni quiera Dios que puedan llegar a expresarme.
- Pues usted sabe vestirse muy bien –interpuso a la ligera madame Merle.
- Es posible. Pero me resisto a que me juzgue por eso. Mis vestidos pueden, a lo sumo, expresar a la modista o al sastre, pero de ninguna manera a mí. Por lo pronto, no soy yo quien los elige, sino la sociedad que impone que los lleve.

En relación al segundo punto, encontré una frase del antagonista de la historia, personaje que hace muy infeliz a Isabel, que me recordó lo que leí en los libros de autoayuda:

     Si uno no es feliz, la culpa es suya.

Una forma muy simple de lavarse las manos por el mal que podemos hacer a los demás.
-  


                                         


viernes, 6 de febrero de 2015

2º QUINCENA DE ENERO: LIBROS DE AUTOAYUDA

No quiero volver a leerlos pero... me pueden.
Los leo, los analizo, me busco, busco a quienes me rodean, busco soluciones, busco culpables, busco recursos, busco la receta mágica que cambiará mi vida...
Podría decir que no encuentro nada, pero... si bien no encuentro lo que busco, surgen ideas, realizo nuevas lecturas de mi realidad, hago nuevos análisis de momentos determinados, aplico nuevos puntos de vista. Sin embargo la receta mágica no aparece.
No aparece porque no existe. La vida es una aventura. Cada vida es única, es una experiencia inigualable. No hay dos vidas iguales, no hay formas únicas de afrontar lo que nos toque, los errores o fracasos son sólo experiencias que no salieron como queríamos, o como querían los demás, que no es lo mismo.

¿Qué leí? Comencé con "Mujeres que aman demasiado" de Robin Norwood; luego "Vidas sometidas" de Gloria Husmann y Graciela Chiale; y para finalizar "Cómo mejorar su autoestima" de Nathaniel Bransen.
De este último libro voy a citar un par de frases (que me gustaron):
Nadie puede respirar por nosotros, nadie puede pensar por nosotros, nadie puede imponernos la fe y el amor por nosotros mismos.
Sufrir es la más fácil de las actividades humanas; ser feliz es la más difícil.